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ALEJANDRO SPIEGEL

2001mayo

Asesor de instituciones educativas y coordinador de jornadas de reflexión y perfeccionamiento en las que participan directores y docentes de todos los niveles de enseñanza.

“La escuela no está integrada a la vida cotidiana”

 

 

 

En su análisis, Alejandro Spiegel parte de la idea de cómo aprovechar las nuevas tecnologías en la escuela y, qué recursos educativos regionales se podrían implementar. Su especialidad es la tecnología educativa que define como los distintos recursos y estrategias que se deberían usar para mejorar las clases. Y en particular, el trabajo con las nuevas tecnologías .

Para realizar un recorrido exhaustivo, reconoce que es necesario hacer un poco de historia y visualizar el lugar que ocupaban los docentes y la escuela frente a las innovaciones. En la actualidad, las nuevas tecnologías son una nueva versión del ingreso de la innovación a la escuela. Y sobre esto, Spiegel recuerda que en su época de secundaria cuando iba con una calculadora a la escuela, sólo algunos docentes la dejaban usar, los otros – a su entender – creían que había una especie de “competencia” entre el trabajo mental y el trabajo con la calculadora, y da el ejemplo de que, a pesar de apretar un botón en la calculadora para sacar el logaritmo, se estimulaba a saber usar una tabla, y esto implicaba  “un recurso que no tenía sentido en función de la renovación”.

En este sentido –continúa Spiegel- la escuela tiene una tradición resistente a la innovación.  En realidad, se podría pensar que la escuela está como desfasada en el tiempo, hay una cuestión de temporalidad, la escuela no está integrada con la vida cotidiana,  lo que se estudia es, en general, muchas veces lo que pasó” . A partir de esto, la escuela como institución parecería “que va a un ritmo más lento que el de la vida cotidiana”, concluyendo en que se ha hecho una desvinculación importante entre la vida cotidiana y la escuela.

Las diversas posturas con respecto a la incorporación de nuevas tecnologías en la educación, “generaban en la escuela una reticencia, en el sentido de que no está muy claro cómo sirven, las computadoras fueron entrando en las escuelas y el uso que se le está dando es bastante trivial, las clases en el aula no se han modificado demasiado”. Aparentemente, - analiza Spiegel - “la computadora entró para motivar, para enseñar mejor, pero no sucedió así. No sólo porque se encontraba un docente que, quizás, no estaba convencido, sino que  saber que las soluciones para que los chicos se entusiasmen y se entretengan en la escuela, no pasan por la computadora, pasan por otra cosa, por ejemplo, la vida cotidiana. Y, se pregunta cuánto de lo que se estudia en la escuela tiene que ver con lo que los chicos sienten que les es útil”, y en ese sentido, hoy cuando se habla de Internet, por ejemplo, se dice que es bárbaro porque te enterás de lo que pasa en el mundo, es una ventana que te hace ver lo que hay afuera, pero la escuela, en general, no se lleva bien con lo que pasa fuera del aula, hay un problema de significatividad, de que lo que se hace en la escuela tiene que ser importante. Es por esto, que las nuevas tecnologías pueden brindar algo, no tiene que ver qué se usa, tiene que ver cómo se enseña y qué es lo importante, cuánto se escucha.”

Un ejemplo de esto, es una experiencia que Spiegel cuenta sobre una clase de jardín de 5 años, había un juego de Disney, los chicos se encontraban con la silueta de la situación, y con el mouse apretaban el botón derecho y aparecía una ficha, tipo rompecabezas, una parte de lo que tenían que poner; y con el izquierdo tenían que apretar y poner la ficha en el lugar. Si estaba bien, hacía un sonido, y si estaba mal hacía otro. A partir de esto, se pregunta cómo el maestro le explicaba el manejo del mouse, el chico no sabía que era botón derecho e izquierdo. Para ello, se podría haber pintado cada botón con un color, y evitar que los chicos se aburrieran en esa clase. El problema no era ni de la computadora, ni del juego, era de la manera en que les llegaba.

Spiegel  concluye que “la sociedad necesita que se aproveche ese tiempo de las horas que se pasan en la escuela, no hay otros tiempos. Hay muchos docentes que se encuentran con dificultades para poder reconocer qué le pueden sacar de bueno a las nuevas tecnologías, lo que faltaría es poder explicarles cuáles son las ventajas que le pueden sacar a la computadora, si tienen ganas y tiempo suficiente, ahí están las condiciones”.

Lo importante es comunicar algo inteligente, no cualquier cosa por Internet. Pueden conseguirse datos, más nuevos, pero parece que el gran desafío es saltar de una escuela para “zafar” a una escuela interesante. En este sentido, Spiegel  no precisa en cuánto las nuevas tecnologías pueden ayudar a hacerlo más interesante, pero sí es cierto que “ninguna escuela interesante hoy, tanto para los chicos como para la sociedad, puede obviar las nuevas tecnologías.”

Alejandro Spiegel es, además, “Autor de La Vida Cotidiana como Recurso Didáctico” (De. Homo Sapiens, 2000), “Docente Protagonista: Docente Compositor” (Ediciones Novedades Educativas, 1999), “La escuela y la computadora” (Ediciones Novedades Educativas, 1997) y co-autor de “Docentes Us@ndo Internet” (Ediciones Novedades Educativas, 1997).

 

 

En su análisis,

 

 

 

 

Alejandro Spiegel parte de la idea de cómo aprovechar las nuevas tecnologías en la escuela y, qué recursos educativos regionales se podrían implementar. Su especialidad es la tecnología educativa que define como los distintos recursos y estrategias que se deberían usar para mejorar las clases. Y en particular, el trabajo con las nuevas tecnologías .

Para realizar un recorrido exhaustivo, reconoce que es necesario hacer un poco de historia y visualizar el lugar que ocupaban los docentes y la escuela frente a las innovaciones. En la actualidad, las nuevas tecnologías son una nueva versión del ingreso de la innovación a la escuela. Y sobre esto, Spiegel recuerda que en su época de secundaria cuando iba con una calculadora a la escuela, sólo algunos docentes la dejaban usar, los otros – a su entender – creían que había una especie de “competencia” entre el trabajo mental y el trabajo con la calculadora, y da el ejemplo de que, a pesar de apretar un botón en la calculadora para sacar el logaritmo, se estimulaba a saber usar una tabla, y esto implicaba  “un recurso que no tenía sentido en función de la renovación”.
En este sentido –continúa Spiegel- la escuela tiene una tradición resistente a la innovación.  En realidad, se podría pensar que la escuela está como desfasada en el tiempo, hay una cuestión de temporalidad, la escuela no está integrada con la vida cotidiana,  lo que se estudia es, en general, muchas veces lo que pasó” . A partir de esto, la escuela como institución parecería “que va a un ritmo más lento que el de la vida cotidiana”, concluyendo en que se ha hecho una desvinculación importante entre la vida cotidiana y la escuela.
Las diversas posturas con respecto a la incorporación de nuevas tecnologías en la educación, “generaban en la escuela una reticencia, en el sentido de que no está muy claro cómo sirven, las computadoras fueron entrando en las escuelas y el uso que se le está dando es bastante trivial, las clases en el aula no se han modificado demasiado”. Aparentemente, - analiza Spiegel - “la computadora entró para motivar, para enseñar mejor, pero no sucedió así. No sólo porque se encontraba un docente que, quizás, no estaba convencido, sino que  saber que las soluciones para que los chicos se entusiasmen y se entretengan en la escuela, no pasan por la computadora, pasan por otra cosa, por ejemplo, la vida cotidiana. Y, se pregunta cuánto de lo que se estudia en la escuela tiene que ver con lo que los chicos sienten que les es útil”, y en ese sentido, hoy cuando se habla de Internet, por ejemplo, se dice que es bárbaro porque te enter