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RUBEN MARTINEZ

2002octubre

Es Miembro del Centro de Derechos Humanos "Carlos Gardella" de la Facultad de Derecho -Universidad Nacional de Rosario- , además trabaja como Secretario Administrativo de este Centro y, a la vez, es Ayudante de Cátedra de Introducción a la Filosofía en esa Casa de Estudios.

"Para  cambiar, primero hay que conocer"

¿Por qué la necesidad de creación de un Centro de Derechos Humanos?

R.M: El Centro de Estudios e Investigaciones en Derechos Humanos (CEIDH) fue creado en febrero de 1988, en el Departamento de Filosofía y Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho, y entre sus objetivos se encuentran el concretar investigaciones en el área de DD.HH., el promover diversas actividades de extensión para su realización y su tratamiento en las cátedras e institutos de la facultad de Derecho, además de organizar y sistematizar el material e información relacionada, y realizar intercambios con institutos similares nacionales y extranjeros para lograr un “ida y vuelta"  en materia de Derechos Humanos. Desde sus comienzos, el centro  tiene carácter interdisciplinario,  porque básicamente dentro del ámbito del derecho, nos complementamos con otras ciencias sociales, con investigadores, docentes, egresados y estudiantes de diferentes áreas académicas que, según sus intereses, pueden concentrarse en diversas secciones.

¿Cómo se articulan esas secciones?

R.M: De acuerdo a una problemática determinada. Dado que los DD.HH implican una amplia gama de temáticas, los miembros pueden, si lo desean, unirse para formar una sección que estudie e informe sobre una cuestión en particular. Por ejemplo, tenemos el área de Derecho Penal y DD.HH., Filosofía y Epistemología, Minorías Étnicas, Criminología, Educación y Niñez, entre otras.

¿Ante qué tipo de casos actúan como organización?

R.M: Tenemos  tres ámbitos de trabajo, uno es el área de investigación concretamente -que es el que más desarrollamos-, además del área docente en donde trabajamos en distintas cátedras de la facultad e incluso invitados a otras cátedras en congresos o eventos. Y, por último, la actividad de extensión universitaria  en la que realizamos, por ejemplo,  la organización de conferencias, el patrocinio de trabajos -dentro y fuera de la facultad- vinculados a la temática de los DD.HH. y cuestiones afines.

¿Por qué te interesaron los DD.HH?

R.M: Básicamente los DD.HH. son un campo amplio de posibilidades dentro de la investigación; es un ámbito de trabajo que, por un lado,  te da estas  posibilidades globales, y por  otro, siempre está comprometido con lo social y con la idea de justicia. Como los explicaba el Dr. Gardella, entiendo los DD.HH. en su doble aspecto: como límites al poder del Estado y, a su vez, exigencias a dicho poder que cumpla sus obligaciones; no sólo en materia de derechos civiles y políticos sino también en materia de derechos sociales, económicos y culturales que, en estos tiempos, resultan fundamentales.  Además,  considero que la Justicia  tiene que ver con la satisfacción de las necesidades humanas en sentido amplio o integral, es decir: no sólo con la satisfacción de necesidades materiales básicas (salud, trabajo, alimentación, etc.), sino también ese complejo de necesidades no tan obvias o no materiales,  que están asociadas al  “ser protagonista” de nuestra propia Historia.

¿Pensás que los estudiantes de Derecho -u otras carreras- tienen incorporado los DD.HH.?

R.M: Evidentemente no. Es un trabajo arduo que hay que realizar, estoy convencido de que esto tiene que ver con una cuestión socio-cultural que hace que, como sociedad, todavía no estemos plenamente conscientes de nuestros derechos y, a la vez, de nuestras obligaciones. Por ello, considero que la única institución  capaz de poder lograr esa concientización, sea a mediano y largo plazo, es la educación (en tanto proceso dinámico y permanente de conocimiento) . Solo ella puede asumir la responsabilidad histórica de formar ciudadanos con la capacidad para emprender las tareas de recomposición de lo político y lo social. Y ello aún con sus actuales dificultades. Nadie desconoce que en los últimos años, el sistema educativo ha sufrido varios cambios bruscos (como en el resto de la sociedad) A modo de ejemplo, podemos señalar tres: primero, el avance tecnológico que ha venido y ha acelerado el proceso de conocimiento e información (generando una brecha entre aquellos que pueden o no acceder a dicha tecnología); segundo, el hecho de que socialmente los chicos vienen más informados que antes -no sucedía así hace 20 años atrás-; y tercero, el rol docente que ha cambiado mucho desde la concepción del "maestro sarmientino" al docente que, además, asume su rol trabajador, por lo tanto enseña, pero a la vez marcha, protesta y reivindica sus derechos. Estos hechos, sumados a la crisis económico-social de las últimas décadas, hacen que se resignifique la propia  acción educativa (por ejemplo, en varias zonas, la escuela como centro de instrucción va cediendo lugar a la escuela como comedor comunitario).

Lo importante es que aún con estos problemas, es bueno un cambio y para  cambiar primero hay que conocer, eso es inevitable. Es decir, si negamos la realidad o no la queremos ver, estamos ante un problema. Por eso personalmente mi prioridad es la educación y es la única que lo va a lograr, y de eso estoy profundamente convencido.

Esto reivindica el sistema democrático...

R.M: Y no sólo eso sino que, con todos sus defectos, es el único sistema que nos va a mantener como sociedad en pie (lo contrario sería volver al autoritarismo).. Pero también creo fundamental que se defienda la otra pata del Estado de Derecho, que son los DD.HH. Particularmente, me interesa los DD.HH. económicos, sociales y culturales, que son relativamente nuevos y, por ello, con un gran potencial (por ejemplo: permiten cuestionar más claramente un sistema injusto de distribución de la riqueza,  dan más fundamento al respeto de las diferencias culturales con los grupos étnicos, etc.)..

 La temática de los DD.HH. es esencialmente dinámica, por lo que, lógicamente,  nunca va a estar relativamente resuelta en un código (como si lo están en materia civil, penal, comercial, etc.). Esto debería motivarnos a investigar, estudiar y actualizarnos permanentemente. Hay un viejo dicho que dice “El Derecho va a la saga de los hechos”. Si los hechos van rápidos, es necesario intentar estar lo más cercano posible a esta realidad para discernir de qué manera saber desenvolverse.


Profesor Doctor Juan Carlos Gardella
Destacado Jurista, docente e investigador. Dos veces exiliado por su constante compromiso con la Justicia y la defensa de los Derechos Humano, el Dr. Gardella trabajó en diversas instituciones académicas europeas (en especial españolas y alemanas), colaborando con diversos intelectuales europeos, entre ellos Ulrich Klug y Helbert Fiedles (Alemania) y Elías Díaz (España). Sin perjuicio de las interesantes propuestas que recibe, en 1987 decide volver al país, recuperando sus calidades de docente e investigador en la U.N.R., concluyendo a los pocos meses de su reinserción con la creación del primer centro de estudios e investigaciones en materia de Derechos Humanos, de la Facultad de Derecho, siendo elegido su primer director..

En pleno desarrollo de su mejor producción y en forma inesperada, fallece el 14 de febrero de 1998, en la ciudad de Rosario.

Rubén Martinez

Silvana Caletti
Rosarioeduca