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mapaeducativo

Un equipo de pedagogos, geógrafos, sociólogos e informáticos del Ministerio de Educación de la Nación trabaja desde 2003 en un sistema que integra datos de distintas áreas temáticas y los visualiza espacialmente en el territorio, lo que permite conocer la rica y compleja trama de la realidad del país.

Se trata de una herramienta −Sistema de Información Geográfica (SIG)− que ofrece una serie de mapas navegables cargados de datos, aportados por esa cartera y otros organismos nacionales y provinciales, cuyos datos se actualizan en forma permanente.

“Casi todo lo que ocurre, ocurre en un lugar”, dice el portal del SIG, que el equipo multidisciplinario elaboró desde el Programa Nacional Mapa Educativo, del Ministerio de Educación.

Poco a poco la portada introduce en la idea del “para qué” señalando que los SIG “permiten dar respuesta a la necesidad de entender mejor la relación entre las personas y el territorio”.

“No estamos hablando de una fotografía sino de un sistema dinámico de información espacial que permite tener una noción más cabal, completa y abarcativa de la realidad”, dijo Daniel Sticotti, coordinador del mapa educativo.

El SIG se puede aprovechar tanto a nivel del aula como en el monitoreo de las políticas públicas pasando por los trabajos de campo de los investigadores, entre otros usos.

Cómo verlo. ¿Cómo hacerlo? Muy fácil, ingresando a www.mapaeducativo.edu.ar (http://www.mapaeducativo.edu.ar/) y navegando los mapas que se proponen desde este espacio, al que se llega también desde la página del ministerio.

“Una vez en la página del mapa educativo se pueden usar las distintas herramientas que se encuentran a disposición del interesado”, contó Sticotti.

“Si lo que quiero es localizar escuelas en el territorio, por niveles y modalidades, acceder a su información institucional y ver qué pasa con otros datos de contexto, como los servicios básicos, y las vías de transporte, datos de infraestructura, o enfermedades que afectan esa zona, se puede usar el Atlas Educativo de la República Argentina”, dijo el especialista.

En tanto, el Atlas del Bicentenario propone la visualización de la relación, por ejemplo, entre educación, escuela media y trabajo; las diferentes políticas que desarrolló la educación de adultos; o la fisonomía que asumió la organización legal del sistema educativo en el país.

Desde su inicio, el mapa educativo comparte la información con organismos nacionales y gestiones provinciales, entre otras instituciones de la comunidad, los que se responsabilizan por la información que vuelcan en las bases de datos del sistema al que, a su vez, pueden acceder y utilizar para su propio provecho.

“Por todo esto, ahora es posible relacionar la escuela -y la población de la misma- con el lugar donde está emplazado el edificio escolar”, señaló el coordinador del área.

“Esto marca una diferencia: poder reflexionar y actuar en base a la historia de cada lugar, su medio ambiente, su contexto económico, su situación sanitaria, su desarrollo social y su experiencia local en materia de derechos humanos”, sostuvo Sticotti.

Tal es el caso del programa de la Subsecretaría de Equidad y Calidad del Ministerio de Educación de la Nación sobre la problemática de la desigualdad de género, cuya información espacial contempla la localización de los centros de atención a las víctimas de la violencia distribuidos por todo el país. (Télam)